Senegal

África

PIB per Capita ($)
$1,703.4
Población (en 2021)
18,2 millones

Evaluación

Riesgo País
C
Clima empresarial
B
Antes
C
Antes
B
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Resumen

Fuerzas

  • Economía relativamente diversificada y país productor de petróleo y gas
  • El Plan de Inversión Emergente de Senegal (2014-2035) se centra efectivamente en el crecimiento estructural, respaldado por unos ingresos fiscales equivalentes a casi el 20 % del PIB y por donantes internacionales
  • Su pertenencia a la Unión Monetaria de África Occidental (UEMOA), lo que aporta una relativa estabilidad monetaria
  • Reformas que mejoran el clima empresarial
  • Creación de fondos de inversión y ahorro para recaudar los ingresos procedentes de los hidrocarburos
  • Miembro de la EITI desde 2013 (Iniciativa Internacional para la Transparencia de las Industrias Extractivas)
  • Experiencia democrática, a pesar de algunas prácticas en ocasiones problemáticas

Debilidades

  • Vulnerable a los riesgos climáticos y a las fluctuaciones en los precios de las materias primas (cacahuetes, algodón, pescado, oro, ácido fosfórico)
  • Importador de alimentos, productos petrolíferos refinados y bienes de capital: elevado déficit por cuenta corriente
  • Amenaza yihadista en la frontera sureste
  • Elevado desempleo entre los jóvenes y los titulados universitarios, lo que lleva a estos a emigrar, con la consiguiente escasez de talento y malestar social
  • Pobreza, especialmente en las ciudades más pequeñas y las zonas rurales
  • Estado de derecho cuestionable, corrupción
  • Importante déficit presupuestario y elevado nivel de deuda pública

Intercambios comerciales

Exportaciónde mercancías en % del total

Mali
22%
Suiza
14%
Europa
10%
India
9%
China
7%

Importación de mercancías en % del total

Europa 27 %
27%
China 12 %
12%
Rusia 9 %
9%
Emiratos Árabes Unidos 5 %
5%
India 5 %
5%

Perspectiva

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La producción de hidrocarburos impulsa el crecimiento

La actividad se acelerará considerablemente en 2025, con un pico de crecimiento que posteriormente se estabilizará a partir de 2026. Estará impulsada principalmente por la expansión de la industria petrolera (yacimiento de Sangomar, explotado por Woodside y Petrosen), cuya producción superó las expectativas en 2024 (16,9 millones de barriles de crudo frente a un objetivo inicial de 11,7 millones) y que debería alcanzar su plena capacidad (100 000 bpd) en 2026. Junto a Sangomar, el proyecto de gas de Grand Tortue Ahmeyim, compartido con Mauritania y liderado por BP y Kosmos, también entró en funcionamiento a principios de 2025. La primera fase producirá alrededor de 2,5 millones de toneladas de GNL al año, aunque llevará algún tiempo alcanzar ese hito, y 5 millones de toneladas en la segunda fase. Parte del GNL producido se exportará, principalmente a Europa, mientras que otra parte se destinará al mercado nacional para la generación de electricidad. La industria de los hidrocarburos estimulará el crecimiento al impulsar las exportaciones, la inversión y los ingresos fiscales, lo que a su vez debería repercutir en el conjunto de la economía a través de efectos multiplicadores y de un marco normativo diseñado para dar prioridad a las infraestructuras y al gasto social a la hora de asignar los ingresos generados por los hidrocarburos.

Además, en consonancia con los objetivos del plan «Senegal 2050», la inversión en agroindustrias, energía (como la central eléctrica de gas y el gasoducto de Saint-Louis) e infraestructuras de transporte (el puerto de aguas profundas de Ndayane, el programa de modernización de los aeropuertos regionales, etc.) seguirá respaldando el crecimiento. Proseguirán las inversiones en la industria aurífera para impulsar la producción y explorar nuevos yacimientos, mientras que las exportaciones de este metal precioso se verán respaldadas por unos precios históricamente altos. El consumo se beneficiará del retorno a la estabilidad política y social y de una inflación baja. Sin embargo, dado que se prevé que la inflación en la UEMOA se mantenga por encima del objetivo del 3 % en 2025 y 2026, no se espera que el BCEAO (Banque Centrale des États de l’Afrique de l’Ouest) relaje significativamente su política monetaria (el tipo de interés de referencia se situaba en el 3,25 % en junio de 2025). En cuanto al cambio en la política comercial de EE. UU., se prevé que el impacto en Senegal sea muy marginal. El país tiene un déficit comercial con EE. UU., lo que significa que se ha aplicado el tipo arancelario mínimo (del 10 % en el momento de redactar este informe). Las exportaciones a EE. UU. (pescado, pelucas y fibras sintéticas) representan solo el 0,7 % del PIB y alrededor del 4 % del total de las exportaciones, mientras que los hidrocarburos están exentos de aranceles.

Las finanzas públicas son motivo de gran preocupación

A finales de 2024, una auditoría de las cuentas públicas reveló que las cifras relativas al déficit presupuestario y a la deuda pública entre 2019 y el primer trimestre de 2024 se habían subestimado considerablemente. Según las conclusiones del Tribunal de Cuentas, esto se debió principalmente a inversiones no declaradas (cuya naturaleza aún no está clara) que se financiaron mediante una combinación de préstamos externos para proyectos y endeudamiento interno (cuyo vencimiento y calendario de amortización tampoco están claros). Aunque Senegal no se encuentra en una situación de deuda en dificultades, su situación fiscal es considerablemente más débil de lo que se había indicado anteriormente, como lo demuestra la rebaja de la calificación soberana tanto por parte de Moody’s como de S&P. El programa del FMI, por valor de 1 830 millones de dólares (1 510 millones de dólares en el marco del EFF y 324 millones de dólares en el marco del RSF), se suspendió antes de su segunda revisión. Aunque las autoridades senegalesas han entablado conversaciones con el FMI para garantizar un nuevo programa, con un plazo inicial fijado en junio de 2025, es poco probable que el proceso respete este calendario, ya que es necesario alcanzar un acuerdo sobre el marco. Sin un acuerdo a su debido tiempo, Senegal podría verse obligado a buscar fuentes de financiación alternativas (y más costosas) para hacer frente a los pagos de su deuda en 2025-2026, que serán considerables debido a la amortización de sus eurobonos.

Las autoridades senegalesas han anunciado una consolidación fiscal sustancial, ya que pretenden reducir el déficit al 7 % del PIB en 2025 y volver al 3 % del PIB para 2027 (criterios de convergencia de la UEMOA). Según el proyecto de ley de presupuestos para 2025, esto se lograría principalmente mediante un aumento significativo de los ingresos (de más del 20 % con respecto al presupuesto revisado de 2024) a través de un incremento de los impuestos y una reducción de las exenciones fiscales. Los ingresos procedentes de los hidrocarburos para 2025 se estiman en solo el 1,5 % de los ingresos totales y, por ley, tienen usos limitados en el presupuesto general. También se prevé un aumento del gasto, aunque más moderado (+3 %). Si bien las medidas fiscales anunciadas podrían estabilizar las cuentas públicas a medio y largo plazo, parece muy improbable que se alcancen los objetivos anunciados sin una reducción más significativa del gasto. En consecuencia, se prevé que el déficit se reduzca moderadamente en 2025 y 2026, mientras que la deuda pública se mantendrá en niveles muy elevados, aunque con una trayectoria descendente debido al fuerte crecimiento del PIB.

Las cuentas exteriores mejoran

El déficit por cuenta corriente se reducirá en 2025, principalmente gracias a una mejora del déficit comercial. Las exportaciones se dispararán gracias a los hidrocarburos y al oro, mientras que las importaciones deberían disminuir momentáneamente, en consonancia con una menor necesidad de bienes de capital para el desarrollo de la industria petrolera y unos precios de las materias primas más bajos. A partir de 2026, el crecimiento de las importaciones también se acelerará debido a la fuerte demanda interna (alimentos, productos petrolíferos refinados y bienes de capital para proyectos de infraestructura). No obstante, el déficit comercial debería mantenerse estructuralmente menor, aunque los resultados de las exportaciones estarán cada vez más ligados a la evolución de los precios del petróleo. El déficit de servicios debería seguir mejorando gracias al crecimiento del turismo, con el que las autoridades siguen comprometidas, aunque esto se vea parcialmente compensado por la necesidad de servicios externos para el funcionamiento de la industria de los hidrocarburos. Es probable que el déficit de rentas primarias (4,3 % del PIB) se amplíe debido a la repatriación de dividendos de la industria de los hidrocarburos y al pago de intereses de la deuda externa. Sin embargo, esto se verá compensado por el amplio superávit de la balanza de rentas secundarias (10 % del PIB), que se sustenta en las remesas de los expatriados de la diáspora. El déficit por cuenta corriente seguirá financiándose mediante la inversión extranjera directa, las inversiones de cartera y los préstamos.

El entorno político y social en Senegal ha sido especialmente tenso en los últimos años, marcado por sucesivas crisis políticas y agitaciones sociales durante la última etapa de la presidencia de Macky Sall. Esto culminó en un intento de aplazamiento de las elecciones presidenciales de febrero de 2024, que fue rechazado por el Tribunal Constitucional, el cual restableció la fecha original del 24 de marzo de 2024. Bassirou Diomaye Faye, del partido de la oposición PASTEF, obtuvo una victoria decisiva en la primera vuelta (con el 54,3 % de los votos) frente al primer ministro en funciones, Amadou Ba (35,8 %) del partido APR, liderado por Macky Sall, y se convirtió en el presidente más joven de la historia de Senegal. Faye nombró primer ministro a Ousmane Sonko, líder del PASTEF, que había sido inhabilitado como candidato a las elecciones presidenciales tras múltiples batallas legales. Sin embargo, el nuevo Gobierno contaba con una escasa mayoría en la Asamblea Nacional. Esto llevó a Faye a disolver la Asamblea en septiembre de 2024 y a convocar elecciones parlamentarias anticipadas en noviembre de 2024, en las que el PASTEF obtuvo una victoria aplastante y la mayoría absoluta (130 escaños de un total de 165). Esto brinda al presidente Faye y al primer ministro Sonko la posibilidad de sacar adelante su agenda política, cuyos elementos principales son la consolidación de las instituciones, el fortalecimiento del sistema judicial, la lucha contra la corrupción y una mejor gestión de los recursos naturales. Además, teniendo en cuenta el entorno económico actual, así como los problemas fiscales de Senegal, es probable que Faye modere la aplicación de políticas económicas más radicales (por ejemplo, el abandono del franco CFA, al menos por el momento) para mantener la confianza de los inversores en el país. Cabe señalar que podrían surgir tensiones en la relación entre las autoridades senegalesas y Woodside en relación con las operaciones de Sangomar. Por ejemplo, en junio de 2025, Woodside presentó una solicitud de arbitraje internacional ante el CIADI debido a las dificultades para resolver algunas cuestiones fiscales con Senegal. Aunque es posible que la revisión de los contratos de hidrocarburos no esté prevista de forma inmediata por el Gobierno de Faye, es probable que el asunto vuelva a surgir, ya que constituye un punto importante de su agenda política. Por último, la gestión de la situación fiscal y la consecución de un nuevo acuerdo con el FMI, sin sacrificar en exceso el gasto social, serán fundamentales para el Gobierno, ya que la población senegalesa, y en particular los jóvenes, también tienen expectativas respecto a la mejora de sus condiciones de vida.

Senegal mantiene estrechos vínculos con EE. UU. y los países de la UE. Francia seguirá siendo un socio económico importante, aunque la cooperación militar cambiará de naturaleza. Se espera que todas las tropas francesas se retiren a finales de 2025, ya que uno de los compromisos de Faye fue tratar a Francia de la misma manera que al resto de socios extranjeros en nombre de la soberanía senegalesa. Dado que la situación de seguridad en el Sahel no ha mejorado, los grupos islamistas de Malí, en la frontera sureste, siguen siendo una preocupación constante. Por último, Senegal continúa diversificando sus alianzas con China, Turquía y los Estados del Golfo, con el objetivo de atraer nuevas inversiones.

Vuelta a la estabilidad política

Última actualización: junio de 2025