La imposición de una sanción, un cambio en la estructura accionaria o una escalada de las tensiones geopolíticas pueden hacer que, de un día para otro, un socio confiable se convierta en una relación comercial de alto riesgo. Más complejo y dinámico que nunca, el riesgo de cumplimiento surge ahora de múltiples fuentes, a menudo invisibles. Sanciones, reputación, vínculos de propiedad, investigaciones y noticias negativas: las señales evolucionan rápidamente y van mucho más allá de los datos financieros. Nuestros expertos explican cómo monitorear eficazmente a tus socios sin frenar tu negocio.
Riesgo de cumplimiento: más que una aceleración, un cambio de paradigma
En un mundo donde las tensiones geopolíticas, las sanciones, el fraude y los riesgos reputacionales están en aumento y pueden cambiar el rumbo de una empresa de la noche a la mañana, el riesgo de cumplimiento tiene ahora un impacto directo, y cada vez más rápido, en sus operaciones. En la actualidad, el costo de un incumplimiento va más allá de las multas, los pagos bloqueados y los contratos cancelados. El daño reputacional genera problemas de confianza duraderos entre clientes, bancos y socios, incluso para una empresa que opera principalmente en su mercado nacional. Durante mucho tiempo limitado a las preocupaciones operativas de los equipos jurídicos o de riesgos, el cumplimiento ya no es solo un mecanismo de control: es un elemento fundamental en la gestión de riesgos comerciales y la toma de decisiones.
Para una empresa, la capacidad de evaluar con precisión a sus clientes, socios y proveedores es ahora una prioridad estratégica. De acuerdo con el Barómetro de Datos e IA 2026 de Coface y Les Echos Études, la seguridad de los datos y el cumplimiento normativo son las principales preocupaciones del 41 % de los 900 responsables de la toma de decisiones encuestados, muy por encima de los costos o la incertidumbre sobre el retorno de la inversión, mencionados por el 24 %. Y con razón: según el Índice Global de Sanciones de LSEG, el número de personas sujetas a sanciones ha aumentado un 446 % desde 2017, con una marcada aceleración desde el inicio de la guerra en Ucrania.
El estrecho de Ormuz, el conflicto entre Rusia y Ucrania, la rivalidad entre China y Estados Unidos... El riesgo geopolítico ya no es una preocupación distante y puede interrumpir las cadenas de suministro en otras partes del mundo en cuestión de días. Nuevas sanciones, cambios en la estructura accionaria, exposición a un país o sector determinado y controles de exportación pueden hacer que, repentinamente, un cliente o proveedor con buena reputación se convierta en un socio de alto riesgo. Esto es aún más relevante si se considera que las restricciones a las exportaciones y las medidas contra la elusión hacen que las sanciones sean todavía más complejas.
Hemos entrado en una era en la que el riesgo de cumplimiento ya no es estático, sino profundamente dinámico.
El cumplimiento ocupa ahora un lugar central en las operaciones: afecta directamente la capacidad de una empresa para celebrar contratos, prestar un servicio, pagar a sus contrapartes o, simplemente, mantener una relación comercial.
Magali Bouron, especialista en Riesgos y Cumplimiento de LSEG Risk Intelligence.
Por qué no disminuirá la presión regulatoria
La presión regulatoria no es nueva, pero está aumentando considerablemente, y las sanciones son solo la punta del iceberg de una tendencia mucho más amplia. Deber de diligencia, prevención del lavado de dinero, controles de exportación, DORA, la Directiva contra el Lavado de Dinero, la Oficina de Industria y Seguridad de Estados Unidos... Las regulaciones se multiplican exponencialmente y la presión sobre las empresas aumenta:
- En Europa, la Directiva CS3D sobre el deber de diligencia en materia de sostenibilidad, prevista para 2029, exigirá a las empresas de gran tamaño identificar y gestionar los riesgos a lo largo de toda su cadena de valor.
- En materia de controles de exportación, la Regla para Afiliadas de la Oficina de Industria y Seguridad de Estados Unidos se aplica a las filiales extranjeras cuya propiedad mayoritaria pertenece a entidades sancionadas. En términos prácticos, para un responsable de la toma de decisiones empresariales, esto significa que ya no basta con verificar si un nombre aparece en una lista: es necesario analizar la estructura de propiedad de un tercero, sus vínculos con otras empresas y, dependiendo del producto, su destino y uso final.
- Como parte de la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, la Autoridad Europea contra el Lavado de Dinero prevé realizar, a partir de 2028, inspecciones directas a alrededor de 40 instituciones financieras consideradas de mayor riesgo.
Las empresas se enfrentan a un número creciente de nuevas regulaciones, que además abarcan ámbitos muy distintos. Sin embargo, todas convergen en una misma exigencia: conocer con exactitud quiénes son sus contrapartes.
El desafío para una empresa ya no consiste simplemente en conocer a sus contrapartes, sino en evaluar la exposición de toda la cadena de terceros vinculados con la relación comercial, desde los más cercanos hasta los más distantes.
Magali Bouron, especialista en Riesgos y Cumplimiento de LSEG Risk Intelligence.
Conocer a tus contrapartes ya no es suficiente: cómo monitorear todo el ecosistema de relaciones
Estos cambios están desplazando el centro de gravedad del riesgo de cumplimiento. El objetivo ya no consiste únicamente en identificar a una empresa que haya sido sancionada explícitamente, ya que esto de ninguna manera garantiza que un socio no represente un riesgo. Este puede implicar un riesgo reputacional sin haber sido sancionado formalmente, por ejemplo, si su empresa está vinculada con una persona políticamente expuesta, si está controlada directamente por una entidad sensible o si es mencionada en una investigación sobre fraude, corrupción o lavado de dinero.
El monitoreo de sanciones es esencial, pero estos datos por sí solos dejan puntos ciegos. Un análisis avanzado del riesgo de cumplimiento debe cruzar otras fuentes clave:
- personas políticamente expuestas (PEP);
- la cadena de propiedad completa, incluidos directivos, accionistas y beneficiarios finales;
- datos de solvencia financiera;
- noticias negativas que revelen investigaciones, acusaciones graves o vínculos delictivos antes de que amenacen las operaciones de tu empresa.
Las decisiones empresariales deben incorporar una visión integral de la situación de los socios comerciales: solvencia, exposición, reputación, cumplimiento y sanciones. Esto requiere mapear todos los riesgos y combinar verificaciones sistemáticas al inicio de la relación con el monitoreo continuo del ecosistema de relaciones de la empresa.
Más allá de las sanciones, el riesgo de cumplimiento afecta al negocio desde el momento en que se trabaja con socios inadecuados, incluso de forma indirecta. Puede tratarse de incidentes menores y ocurrir en periodos muy breves.
Leeroy Aoulou, director de Ventas Empresariales de Coface Business Information Francia.
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