Lo que temíamos al inicio del verano finalmente ocurrió. Lejos de mejorar, la situación geopolítica volvió a deteriorarse, ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los precios de las materias primas y las condiciones financieras y, por lo tanto, sobre la actividad económica. En consecuencia, Coface rebajó la evaluación de 3 países y mejoró la de 4, además de realizar 20 cambios en las evaluaciones sectoriales: 12 rebajas y 8 mejoras.
Cifras clave
- 0.5 puntos porcentuales: costo estimado del conflicto en Medio Oriente sobre el crecimiento mundial en 2026 y 2027
- 100 dólares por barril: umbral del precio del petróleo superado en septiembre
- 2.6%: previsión de crecimiento de Coface para 2027, frente al 2.5% en 2026
La economía mundial, atrapada en las presiones inflacionarias
La situación geopolítica se deterioró considerablemente durante el verano. La reanudación de las hostilidades entre Irán y Estados Unidos y la intensificación del conflicto entre Ucrania y Rusia han sometido a las cadenas de suministro a una fuerte presión y provocado un marcado aumento de los precios de las materias primas. Aunque las exportaciones de petróleo que transitan por el Golfo a través del estrecho de Ormuz han aumentado significativamente y los flujos comerciales se han redirigido, los precios de los hidrocarburos han subido más de 50% en el caso del petróleo y casi 100% en el del gas natural. Los precios de los metales se mantienen elevados, mientras que los de las materias primas agrícolas han aumentado considerablemente tras los ataques contra terminales portuarias del mar Negro y las olas de calor registradas en Europa este verano. En el caso del trigo, el incremento interanual fue de 40%.
Estos acontecimientos reavivaron la preocupación por un nuevo repunte inflacionario, lo que llevó a los bancos centrales a elevar sus tasas de referencia. La Reserva Federal respondió aumentando las tasas en 25 puntos base, en línea con el Banco Central Europeo, y contribuyó así al endurecimiento de las condiciones financieras mundiales. Desde el mínimo alcanzado a mediados de enero, el dólar estadounidense se ha apreciado más de 6% en términos efectivos, mientras que las tasas de interés de largo plazo han subido más de 100 puntos base en la mayoría de las principales áreas monetarias desde finales de febrero.
Por ahora, la economía mundial ha mantenido una sólida resiliencia, respaldada particularmente por las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial y los efectos de riqueza asociados. Sin embargo, los riesgos continúan acumulándose. En este contexto, mantenemos nuestra previsión de una moderación de la actividad económica este año, con un crecimiento de 2.5%, después de 2.8% en 2025, antes de estabilizarse el próximo año en 2.6%.
Riesgos país y sectoriales: 3 rebajas en Medio Oriente y presión sobre el sector agroalimentario
En Medio Oriente, se prevé que la actividad económica se contraiga en los países del Consejo de Cooperación del Golfo durante 2026. Arabia Saudita (A3 → A4) está expuesta a ataques contra su infraestructura energética y la mayoría de sus rutas de exportación, mientras que los Emiratos Árabes Unidos (A2 → A3) y Catar (A3 → A4) son vulnerables debido a su dependencia del estrecho de Ormuz.
La evaluación del sector agroalimentario se rebajó en seis países. En Europa, específicamente en Francia, Austria y Polonia, el cambio se debe principalmente a las condiciones meteorológicas extremas registradas durante el verano de 2026. En los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, la vulnerabilidad se deriva más de su fuerte dependencia de las importaciones de alimentos que de problemas relacionados con la producción nacional. En Argentina, el sector continúa enfrentando un entorno financiero complejo, marcado por varias quiebras de empresas agrícolas, costos elevados y márgenes cada vez más estrechos.
Una economía mundial a distintas velocidades
- En Estados Unidos, la economía se mantiene resiliente gracias al consumo de los hogares, la inversión relacionada con la inteligencia artificial y un mercado laboral cercano al pleno empleo, con una tasa de desempleo de 4%.
- Europa registra un desempeño ligeramente mejor de lo previsto, respaldado por la resiliencia de las economías alemana y española, a pesar de las inquietudes sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas francesas.
- En Asia, el dinamismo es desigual. Vietnam, con un crecimiento de 8.4%, e India, con 7.5%, continúan beneficiándose de la inversión en infraestructura y de las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. Por su parte, la demanda interna de China se está debilitando, mientras que varias economías de la región, como Tailandia y Filipinas, están siendo afectadas por el aumento de los costos energéticos.
- En África y América Latina, el principal riesgo continúa siendo una inflación persistentemente elevada, impulsada por el aumento de los precios agrícolas y energéticos, especialmente debido al efecto de El Niño.
El prolongado conflicto en Medio Oriente está reavivando el riesgo de un nuevo choque inflacionario mundial. El aumento de los costos de la energía, las materias primas y el transporte está obligando a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas, lo que hace que el entorno sea cada vez más desafiante para los gobiernos y las empresas más vulnerables.
Jean-Christophe Caffet, economista en jefe de Coface




