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Pagos atrasados en Francia: 89% de las empresas afectadas, un máximo histórico

Coface publicó la cuarta edición de su encuesta sobre el comportamiento de pago de las empresas francesas, realizada en junio entre 690 compañías. Los resultados revelan un nuevo deterioro: 89% de las empresas experimentó retrasos en los pagos durante los últimos doce meses, y el retraso promedio se sitúa ahora en 41.2 días. Las microempresas son las más vulnerables, tanto por la duración de los retrasos como por su impacto en el flujo de efectivo.

Cifras clave

  • 89% de las empresas francesas experimentó retrasos en los pagos en 2026.
  • El retraso promedio en los pagos fue de 41.2 días y alcanzó 46 días en el caso de las microempresas.
  • 58% de las microempresas considera que el impacto de los pagos atrasados en su flujo de efectivo es “muy significativo” o “crítico”.
  • Se registraron 43,282 insolvencias durante los primeros siete meses de 2026, un aumento interanual de 6%.

 

Los pagos atrasados alcanzan un máximo histórico

Otorgar plazos de pago sigue siendo la norma en Francia: 97% de las empresas lo hace, con un plazo promedio que se ha mantenido estable en 50 días. Este plazo es mayor que en Alemania (31 días), pero ahora es menor que en Polonia (53 días) y Reino Unido (57 días).

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La señal de alerta más evidente se encuentra en los pagos atrasados, un indicador más revelador del entorno económico: 89% de las empresas francesas reportó retrasos en los pagos en 2026, frente a 86% en 2025, 85% en 2024 y 82% en 2023. Esta proporción es superior a la observada en Alemania (81%), Polonia (64%) y China (86%), y equivalente a la de Reino Unido (89%).

 

Retrasos más prolongados que presionan el flujo de efectivo

La duración promedio de estos retrasos aumentó significativamente hasta alcanzar 41.2 días, frente a 39.5 días en 2025 y 37.6 días en 2023. Las microempresas parecen ser especialmente vulnerables, con un retraso promedio de 46 días, frente a 39 días en las pymes y 36 días en las empresas medianas y grandes.

Más allá de su duración, estos retrasos ejercen una presión cada vez mayor sobre el flujo de efectivo: 58% de las microempresas considera ahora que su impacto es “muy significativo” o “crítico”, frente a 40% de las pymes y 26% de las empresas medianas y grandes. El principal factor señalado por los encuestados fueron las dificultades financieras de sus propios clientes (47% de las respuestas), muy por encima de los problemas organizacionales (21%) y los retrasos deliberados no relacionados con dificultades financieras (19%).

 

Insolvencias: una tendencia que no muestra señales de desaceleración

Este deterioro del comportamiento de pago está acompañado por un aumento continuo de las insolvencias empresariales. Desde finales de 2023, estas cifras se han mantenido muy por encima de los niveles previos a la pandemia de Covid-19, y 2026 confirma la tendencia: durante los primeros siete meses del año se registraron 43,282 insolvencias, un aumento de 6% interanual y de 46% respecto a 2019. El incremento es especialmente pronunciado en los servicios empresariales (+12%), el sector agroalimentario (+11%) y el sector automotriz (+8%). Además de las microempresas, que representan más de 90% de los casos, las empresas medianas y grandes tampoco se han salvado: entre julio de 2025 y junio de 2026 se registraron 64 insolvencias, frente a 27 en 2019.

En este contexto, durante los primeros siete meses del año se vieron afectadas cuentas por pagar comerciales por 3,600 millones de euros y se perdieron cerca de 160,000 empleos. Coface prevé un aumento de 7% en las insolvencias para el conjunto de 2026, seguido de un incremento de 9% en 2027.

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Las empresas se encaminan hacia 2027 con una confianza cada vez menor

En este entorno ya de por sí tenso, las empresas anticipan un mayor deterioro: 56% espera que su actividad empeore en 2027, frente a 49% un año antes, mientras que solo 9% prevé una mejora. El entorno político y social de Francia es la principal fuente de preocupación para las empresas, por encima de las tensiones geopolíticas y los precios de las materias primas.

Este pesimismo también se debe a factores externos cuyos efectos ya son evidentes. Más de tres cuartas partes de las empresas con vínculos comerciales directos con Estados Unidos reportan haber resentido el impacto de los aranceles estadounidenses: 32% tuvo que reducir sus márgenes de utilidad y 27% registró una caída en sus exportaciones. Las tensiones en Medio Oriente y las disrupciones en el estrecho de Ormuz también afectaron a 84% de las empresas encuestadas, principalmente a través del aumento de los costos, que ha sido especialmente pronunciado en sectores industriales como el químico.

La generalización de los pagos atrasados ya no es solo un indicador de las tensiones entre empresas. Se está convirtiendo en un factor que debilita su flujo de efectivo, especialmente en el caso de las organizaciones más pequeñas. En un entorno económico y político incierto, la ampliación de los retrasos en los pagos “impulsará un aumento de las insolvencias en 2027”.

Así lo señaló Carine Pichon, directora general para Europa Occidental y África en Coface.
 

> Para obtener más información sobre los pagos atrasados en Francia, descarga el estudio completo.

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