El 20 de julio, la Casa Blanca anunció nuevos aranceles estadounidenses de 50% sobre importaciones canadienses por un valor de 20 mil millones de dólares, que representan aproximadamente 5.2% del total de las exportaciones de Canadá a Estados Unidos y cuya entrada en vigor está prevista para el 19 de agosto de 2026.
Aunque la tasa arancelaria anunciada es excepcionalmente alta, las medidas tienen un alcance limitado y protegen en gran medida los sectores de los que Estados Unidos sigue dependiendo.
Cifras clave:
- 50%: nivel de los nuevos aranceles estadounidenses
- 5.2%: proporción de las exportaciones canadienses a Estados Unidos afectada
- 63%: proporción del petróleo crudo canadiense en las importaciones de petróleo de Estados Unidos
Las exenciones ponen en relieve las dependencias críticas de Estados Unidos
Aunque la tasa aplicada a los bienes seleccionados es muy elevada, su alcance es limitado. Estados Unidos excluyó deliberadamente materias primas respecto de las cuales presenta una exposición crítica en sus cadenas de suministro: petróleo crudo (63% de las importaciones estadounidenses), gas natural (cerca de 99%), fertilizantes de potasa (81%), zinc (62%), níquel (58%), plomo (47%) y diversos minerales críticos.
A pesar de ser el principal productor mundial de combustibles fósiles, Estados Unidos sigue dependiendo en gran medida del petróleo crudo canadiense para parte de su sistema de refinación. La imposición de aranceles a estos flujos probablemente elevaría los precios de la gasolina en Estados Unidos.
Asimismo, los fertilizantes de potasa son un insumo agrícola esencial para los principales cultivos estadounidenses, como maíz, soya, trigo, algodón, frutas y verduras. Canadá posee aproximadamente 1,100 millones de toneladas de reservas de potasa, cerca de un tercio del total mundial, frente a alrededor de 220 millones de toneladas en Estados Unidos.
Por último, en un momento en que Estados Unidos busca reducir su dependencia de China en materia de minerales críticos, mantener y ampliar el comercio con Canadá es esencial para la producción de baterías para vehículos eléctricos, la defensa, la energía y la fabricación de máquinas herramienta de alta gama.
Aranceles a lo visible, no a lo vital
En contraste, los productos afectados representan solo una pequeña proporción del comercio bilateral y, en su mayoría, pueden sustituirse.
Cabe destacar que varios de los productos seleccionados, como los lácteos, el vino y el equipo de hockey, son símbolos muy visibles de la industria canadiense, lo que aumenta el impacto político de las medidas pese a su limitada relevancia macroeconómica. La Casa Blanca sostiene que estas medidas buscan responder al trato presuntamente discriminatorio de Canadá hacia los automóviles estadounidenses, que no están sujetos a aranceles adicionales en virtud de esta medida basada en la Sección 338, así como hacia las bebidas alcohólicas y los productos lácteos. También responden a los aranceles que Canadá impuso el año pasado en represalia por los aranceles estadounidenses de principios de 2025, la mayoría de los cuales ya fueron revocados. Esta es la justificación para invocar la Sección 338, que autoriza la adopción de medidas contra países que presuntamente discriminan al comercio estadounidense. Se trata del primer paquete arancelario que utiliza la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 como fundamento jurídico. Por lo tanto, su viabilidad legal es incierta y será puesta a prueba ante los tribunales, como ocurrió con los ya extintos aranceles impuestos al amparo de la IEEPA, que actualmente están siendo reembolsados.
Los aranceles como herramienta de negociación
Es difícil identificar qué podría ofrecer Canadá de manera realista para satisfacer a Estados Unidos. La mayoría de los aranceles de represalia citados como justificación ya se eliminaron desde septiembre de 2025, lo que limita el margen de Ottawa para realizar concesiones adicionales. Por su parte, Estados Unidos ejercerá una fuerte presión para liberalizar el acceso al mercado lácteo canadiense. En este punto, la política provincial dificultará que el primer ministro Carney llegue a un acuerdo, ante la proximidad de las elecciones de octubre en Quebec, centro de la industria láctea.
Si se logran avances suficientes en las conversaciones bilaterales durante las próximas semanas, el periodo de gracia de 30 días podría ampliarse o los aranceles podrían descartarse por completo. Sin embargo, el gobierno canadiense está preparando medidas de represalia y es poco probable que Estados Unidos dé marcha atrás sin obtener concesiones.
Por lo tanto, nuestro supuesto de trabajo es que estos aranceles establecidos en virtud de la Sección 338 entrarán en vigor el 19 de agosto, sin efectos desestabilizadores importantes para ninguna de las dos economías. De implementarse, afectarían actividades equivalentes a aproximadamente 1.6% del PIB canadiense y 0.03% del PIB estadounidense, y elevarían la tasa arancelaria efectiva de Canadá de 3.1% a 5.3%, todavía por debajo del promedio mundial de 6.5%. Las industrias afectadas sufrirán daños, pero la economía en general debería ser capaz de absorber el impacto.
“La medida refleja el deseo de Washington de aumentar la presión sobre Ottawa, al tiempo que limita los riesgos para sus propias cadenas de suministro. Los sectores más estratégicos permanecen en gran medida al margen, lo que apunta a una estrategia de negociación, más que a un cuestionamiento fundamental de la integración económica de Norteamérica”.
—Marcos Carias, economista para Norteamérica.

