En un entorno económico incierto, las empresas en América Latina están endureciendo sus condiciones de crédito para protegerse, aunque sin lograr frenar el aumento de los retrasos en los pagos. Actualmente, casi 8 de cada 10 empresas enfrentan pagos atrasados, una cifra en aumento, pese a que los plazos de pago se han acortado. Esta doble tendencia refleja las crecientes presiones sobre el flujo de efectivo en la región, en un contexto de altos costos de financiamiento y fuerte competencia.
Puntos clave
- El 79% de las empresas reporta retrasos en los pagos, un aumento frente al año pasado.
- Los plazos de pago se están acortando (56 días en promedio), lo que indica una mayor cautela.
- Los retrasos en los pagos son más frecuentes, pero de menor duración (33 días), lo que refleja una mejor gestión de una presión persistente.
Plazos de pago: más cortos, pero más frecuentes
En 2026, el 95% de las empresas ofreció plazos de pago a sus clientes, un aumento significativo frente al 88% registrado en 2025. El periodo promedio de crédito bajó de 59 días en 2025 a 56 días en 2026. Esta reducción se debe principalmente a un aumento en la disponibilidad de plazos de pago muy cortos, de 0 a 30 días. Brasil y Argentina presentan los plazos de pago promedio más largos (66 días), mientras que Perú registra los más cortos y es el menos afectado (43 días).


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El sector maderero es el más restrictivo, mientras que los sectores automotriz y farmacéutico ofrecen plazos de pago más largos
Desde una perspectiva sectorial, el sector maderero resultó ser el más restrictivo, con un plazo de pago promedio de 40 días y todas las transacciones liquidadas en un plazo máximo de 60 días. Los sectores automotriz y farmacéutico ofrecieron las condiciones de pago más amplias, con 25% y 19% de sus transacciones, respectivamente, superando los 90 días.


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Retrasos más frecuentes, pero más cortos
Los pagos atrasados están más extendidos: el 79% de las empresas los reporta, frente al 77% en 2025. Esta proporción fue superada en Brasil, Chile, Ecuador y Perú, así como en nueve sectores. Sin embargo, la duración promedio de los retrasos cayó a 33 días, desde 42 en 2025, lo que sugiere prácticas de cobranza más efectivas. A nivel país, Perú registró los retrasos más cortos (24 días), mientras que Ecuador registró los más largos (44 días).


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Las principales razones citadas para los retrasos en los pagos son:
- incumplimientos de los clientes (63%),
- seguidos por una demanda débil (29%)
- y una fuerte competencia (26%).
Los altos costos de financiamiento (19%) también son una preocupación importante, particularmente en Brasil.
2026: las empresas tienen confianza, pero se mantienen vigilantes
Casi el 70% de las empresas espera que su desempeño mejore en 2026. Sin embargo, persisten riesgos significativos, en particular una desaceleración económica (citada por el 24%), la fuerte competencia (21%), las tensiones geopolíticas (13%) y la volatilidad del tipo de cambio (8%). Las altas tasas de interés y los costos de financiamiento también se identifican como un riesgo relevante (7%). En este contexto, la capacidad de las empresas para asegurar su flujo de efectivo y evaluar con precisión el riesgo de sus clientes seguirá siendo un desafío clave en 2026.




