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16/07/2015
Riesgo País y Estudios Económicos

ÁFRICA SUBSAHARIANA: TRES ECONOMÍAS DE ÁFRICA ORIENTAL PROTEGIDAS DE LA TORMENTA ECONÓMICA

ÁFRICA SUBSAHARIANA: TRES ECONOMÍAS DE ÁFRICA ORIENTAL PROTEGIDAS DE LA TORMENTA ECONÓMICA

Aunque el crecimiento se aceleró por el alto precio de los commodities, de los cuales África subsahariana es altamente dependiente, la región debe ahora hacer frente a los efectos de la caída de los precios del petróleo. Cada uno de los 45 países analizados por Coface se ven afectados, aunque en diferente grado. Tres de estos países reúnen todas las características necesarias para mantener el crecimiento a corto y largo plazo: se han visto relativamente afectados por la caída en los precios internacionales de los commodities y sus economías se están diversificando.

13 países se encuentran relativamente poco afectados por el reciente descenso de los precios mundiales de los commodities

Una combinación excepcional de factores favorables ha ayudado a acelerar el crecimiento de África (con un promedio de alrededor del 5% anual desde 2008). Estos factores incluyen: el ajuste estructural vinculado a los bajos ingresos iniciales per cápita, la alta inversión extranjera, la mejora de la estabilidad política y las numerosas cancelaciones de deuda. La recuperación también se vio impulsada por los altos precios de los commodities, de los cuales la región es altamente dependiente. Los combustibles (principalmente el petróleo) suponen el 53% de las exportaciones del África subsahariana, muy por encima de los minerales, metales y piedras preciosas (17%) y productos de alimentación y materias primas agrícolas (11%). Para algunos países, como Nigeria, Chad, Guinea Ecuatorial y Angola, el porcentaje de las ventas de combustibles dentro de las exportaciones, es de entre el 60% y el 100%.

Como consecuencia de la magnitud y duración de la caída de los precios de los commodities, la región se ha debilitado. Las situaciones varían según el país, dependiendo de si son exportadores netos de recursos no renovables (crudo y metales básicos en caída libre) o exportadores netos de recursos renovables (alimentos y materias primas agrícolas, para los cuales la caída de los precios es limitada). La evaluación para cada uno de los cuarenta y cinco países analizados, ha identificado trece países relativamente poco afectados: Etiopía, Santo Tomé, Uganda, Malawi, Cabo Verde, Kenia, Burundi, Seychelles, República Centroafricana, Mauricio, Tanzania, Swazilandia, y Togo, en los cuales la caída de los precios de exportación es inferior a la de sus productos importados.

Los más beneficiados: Kenia, Etiopía y Uganda

Para realizar una evaluación un paso más allá de los riesgos a largo plazo en los países del África subsahariana, los economistas de Coface adoptaron el criterio de la diversificación de sus economías. La diversificación reduce la vulnerabilidad, apoya el crecimiento a largo plazo y mejora la capacidad de resistencia ante los impactos externos. Sólo tres países tienen un grado adecuado de diversificación económica, sin verse penalizados a corto plazo por el descenso de los precios de los commodities. Estos son: Etiopía, Uganda y Kenia. Las cifras más recientes confirman su potencial de crecimiento alcanzando casi un 7% en promedio en 2014, crecimiento comparable al de China.

  • En Etiopía y Uganda, la diversificación se logra a través del sector manufacturero, cuyo crecimiento está vinculado al éxito de la integración en las cadenas globales de valor (como ocurrió durante el auge económico del pasado en algunos países del Sudeste Asiático). Más de un centenar de productos son exportados – cifra que se ha triplicado entre 2000 y 2013. Dos sectores concretamente están contribuyendo a la diversificación de la economía: el textil y el de procesamiento de productos agrícolas. Ruanda, que también cumple con el criterio de diversificación, se ve afectada por las fluctuaciones en los precios de los commodities y, por lo tanto, no se encuentra entre los “beneficiados”.
  • Kenia ha optado por un modelo de desarrollo basado en el sector de servicios, que representan más del 60% de su PBI. A diferencia de otras economías de los países del África Subsahariana que tradicionalmente se centran en el comercio, las actividades de transporte / almacenamiento y los servicios públicos, Kenia está mostrando un dinamismo en el sector de las telecomunicaciones (en concreto con la banca móvil) y la externalización de servicios de las empresas, como resultado de la mano de obra barata. Kenia es el único país que se beneficia del aumento de la influencia de estos sectores de servicios con un alto valor añadido en la economía (transporte / comunicaciones y servicios financieros) como del aumento del porcentaje de sus servicios de exportación (más del 40% del total de las ventas en el extranjero).

Sin embargo, la tendencia positiva y el innegable potencial de la región no significan que se encuentre totalmente exenta de riesgos. La estabilidad política en la región es frágil y la falta de infraestructura es también una vulnerabilidad conocida, así como el elevado déficit por cuenta corriente y el aumento de la deuda pública”, advirtió Julien Marcilly, Economista Jefe de Coface.

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